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Hipócritas

“Vendamos un yogurt y para demostrar que es para todo el mundo y que no tenemos prejuicios, pongamos a Carmen Machi. Eso sí, que en ningún momento se le vea más del hombro, no vayamos a herir sensibilidades”

 

Hipócritas

Todos hipócritas, falsos y embusteros.

Porque sí, porque es muy fácil echarse las manos a la cabeza cuando ves imágenes o la historia de Isabelle Caro.

Hipócritas

Porque todo esto lo hemos creado nosotros

Sí, vosotros, ellos, yo.

El gobierno y sus medidas populistas que se llevan el aplauso de la opinión pública pero que nunca se llevan a cabo.

Y Zara, Inditex y todas las factorías de moda con dependientas esqueléticas que miran con cara de asco a una chica que les pide una talla mayor de una falsa L (porque eso no es una L) y les dicen “tallas tan grandes no tenemos”

El otro día encontré en mi armario una falda de hace 6 años, talla 34. La comparé con una actual, talla 38. La 34 era acaso un poco más grande. ¿he engordado? No, pero las tiendas nos hacen creer que sí. ¿es esta la homologación de tallajes que nos prometieron?

Hipócritas, hipócritas todos.

Os da asco ver cuerpos así

pero alabamos otros como este

¿no veis que es lo mismo? ¿Que los cánones de belleza persiguen a cualquier mujer?

Os escandalizáis con cuentas en twitter que se hacen llamar “gurús de la anorexia” o con hashtag como #AnayMia que tienen decenas de tuits en una hora en los que hablan de lo felices que son.

Pero es que la culpa es vuestra, nuestra, de todos.

¿no os dais cuenta?

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Arte

No entiendo mucho de arte; en realidad, entiendo muy poco de muchas cosas que me gustan, pero de las que siento nunca saber suficiente.

Y no, esta no es la frase de un entendido que se hace el humilde, realmente entiendo muy poco de pintura.

Un año de Historia del Arte fue suficiente para aprender lo más básico de lo básico, pero me falta más, mucho más.

Museos, exposiciones, todo eso es muy bonito, pero hace falta algo para llegar a comprenderlo del todo, para valorarlo.

Pero qué más da; soy defensora del arte, de lo que el arte simboliza tanto para quien lo crea, como para el que lo observa. El arte son sentimientos plasmados en lo que a cada uno le inspire plasmarlo, y me parece realmente bello saber plasmar un sentimiento.

Palabras, dibujos, imágenes, sonidos… ¿qué más da? Es Arte, no lo olviden.

 

 

 

 

 

Este fin de semana he vuelto a Málaga para reencontrarme con algunas amigas.

Decidimos no irnos a la playa, si no mantener nuestro blanco inmaculado de piel e irnos al museo.

Por la mañana del sábado estuvimos en el Museo Picasso y por la tarde en el CAC (Centro de Arte Contemporáneo).

Del Museo Picasso solo diré que, en mi humilde opinión, las exposiciones temporales están mucho mejor que la permanente; la verdad es que esperaba mucho más de los cuadros que allí tenían y me defraudó un poco; aún así, vayan, juzguen y valoren ustedes mismos, que es de lo que se trata.

En realidad ahora venía a hablaros de un pintor que acabo de conocer en la exposición temporal del CAC, Guillermo Pérez Villalta, para ello, me haré eco de la crítica de la web “El Escaparate” a esta exposición:

“Las metamorfosis y otras mitologías se articula en cuatro grandes temas que han sido recurrentes a lo largo de su trayectoria artística: asuntos bíblicos y evangélicos (Salomé con la cabeza del Bautista, 2008), luchas y batallas (Hombre luchando contra un dragón, 2007), el patriarcado (Dios padre y Dios hijo, 2006) y el mito del artista (El artista creando una obra de arte, 2008). Sin embargo, la exposición tiene como punto de partida Las Metamorfosis de Ovidio, obra cumbre de la mitología clásica que aborda la creación del Universo y la aparición de los Dioses y los hombres, y donde la transformación adquiere una gran relevancia (El juicio de Apolo y Marsias, 2003). El proceso de cambio y mutación tiene para Pérez Villalta una presencia muy significativa en su obra (Metamorfosis. Pan y Siringa o música para tus ojos, 2004), lo que explica su interés en los ciclos de la naturaleza.

Para Fernando Francés, director del CAC Málaga, “Guillermo Pérez Villalta renuncia a cualquier representación conceptual y minimalista, en favor de posiciones más barrocas y del ornamento, y ello implica navegar en solitario defendiendo posiciones de absoluta independencia. Su exposición en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga es un compendio del espíritu que preside sus obras, con constantes referencias a la historia del arte, a la mitología y a la tradición. Siempre con la iconografía humana como clave central de su trabajo, desde hace algún tiempo ésta ha experimentado una reducción geométrica hasta convertirse casi en un símbolo, con lo que desarrolla un mundo infinito de posibilidades creativas. Guillermo Pérez Villalta es un artista reflexivo, en sus obras nada es fruto del azar sino resultado de un proceso laborioso y cuidado hasta el más mínimo detalle”.

Junto a los ciclos de la naturaleza y sus investigaciones sobre la figura humana, el paisaje ha marcado la producción artística de la última época de Pérez Villalta. Como él mismo ha reconocido, “el paisaje es uno de los géneros más gozosos para la invención pictórica”, ya que le permite trasladarse a lugares remotos, como si de una excursión se tratase. Los paisajes de Canaletto y Guardi le ofrecen, además, un reto para experimentar nuevas técnicas con las que abordar ciertos temas de la tradición clásica (La venganza de Latona, 2008).

Guillermo Pérez Villalta (Tarifa, Cádiz, 1948) pertenece a la nómina de artistas que en los años 70 se enmarcaron en el movimiento conocido como Nueva Figuración. Aunque es la primera vez que expone en el CAC Málaga, su vinculación con el mismo se remonta a años atrás, ya que algunos de sus trabajos forman parte de la Colección Permanente (Curador llevando un rebaño de artistas, 2009) y, además, ha participado en actividades culturales como el Curso de Pintura ¿Quién teme a la belleza?, impartido por él mismo hace un par de años.” 

¿Que qué es lo que más me ha llamado la atención de este autor? Su uso del color, del espacio, sus dibujos minuciosos, formas, movimientos.

Me ha parecido, francamente, espectacular.

Los cuadros transmiten, cuentan, narran, llegan.

Me han fascinado los movimientos, las olas (presentes en la gran parte de sus cuadros), las metáforas… todo.

Además, creo que es realmente interesante la colección de bocetos de los cuadros que se exponen.

Todas las imágenes que acompañan este texto son cuadros suyos; pero no se engañen, en vivo ganan muchísimo más.

Terminaré diciendo que os aconsejo ver alguna exposición de este autor y que la que yo he visitado estará, (gratis), hasta el 9 de octubre.

Creo que es una opción veraniega y cultural realmente interesante.

 

 

 

Un saludo y, ya saben, no olviden sonreír.

Ángela R.B.

Insultos

Un amigo me ha recomendado (y dejado) un libro de Jorge Bucay que dice que está muy bien.

Todavía ando comprobándolo.

En el prólogo a la edición que tengo en mis manos aparece un cuento que quiero compartir con ustedes; como todos los cuentos, hace pensar y eso es algo que nunca debemos dejar de hacer.

Había una vez una tortuga que vivía soñando. Mientras arrastraba su pesado cuerpo a pocos centímetros del suelo, miraba hacia arriba e imaginaba lo bello que debía ser ver la tierra desde el cielo. 


Qué no daría ella por poder volar ! 


Sus amigas las gaviotas, oyentes eternas de sus sueños, vinieron un día con una propuesta: 
– Amiga – le dijo una – tú no tienes alas, nosotras sí…. Y tenemos además la fantasía de ayudarte a cumplir tu sueño. 
– Tu pico es muy fuerte – dijo la otra – traeremos una rama de un olmo y tú te sujetarás a ella mordiéndola con todas tus fuerzas. Si te animas a correr el riesgo, entre las dos levantaremos la rama sujetándola con las patas y te llevaremos a recorrer el cielo. 
La tortuga abrió muy grandes los ojos. Sería posible ? 


Las gaviotas trajeron el palo. La tortuga hincó los dientes en la rama con toda su fuerza y cerró los ojos. 
Cuando los abrió, animada por el viento que bañaba su arrugada cara, no alcanzaba a creer lo que veía…. 
Allí, abajo, los campos sembrados, el río, los árboles, la tierra. 
Los demás animales la vieron pasar. 
Muchos sabían del sueño de la tortuga y aplaudieron emocionados. 


Algunos se sorprendieron. 
Unos pocos se animaron a gritarle: 
– Bravo ! 
– Qué suerte ! 
– Cuéntanos qué se ve…. 
Otros se deshicieron en alabanzas: 
– Qué inteligente ! 
– Mira cómo se las ingenió la tortuga para volar. 
– Es un genio…. 


La tortuga escuchaba los halagos y hacía señas de que nada era mérito suyo, salvo aferrarse a ese palo. Señalaba con sus cortas patas a sus amigas, dándoles el crédito por su sueño cumplido. 
Desde abajo, nadie entendía sus gestos. 
Creían que saludaba, que agradecía o que por humildad cedía los vítores y aplausos a las aves. 
Después de muchos intentos de explicación, la tortuga renunció a las señas y decidió que tenía que esperar a estar en tierra para contar lo que había sucedido. 
– Mientras tanto – pensó la tortuga, nada puedo hacer más que disfrutar de todos estos halagos, aunque sé que no me los merezco. 


Volando, volando, las gaviotas llevaron a su amiga por la zona donde vivían las otras tortugas. 
Éstas no parecían estar tan contentas. 
– Cómo se le ocurre ? – cuestionaban. 
– Las tortugas no vuelan…. 
– Qué soberbia ! 
– Quién se cree que es ? 
La tortuga intentó explicar por señas que también ella estaba sorprendida por lo que le pasaba, que ella no se creía nada, que el destino había puesto en su camino esta oportunidad y que sus amigas…. 


– Y encima cómo se aprovecha de esas pobres aves – dijeron los que veían sus señas y no las entendían (o no querían entenderlas). 
– Sí – agregaban otras – se vale de ellas como si estuvieran a su servicio. 
– Como si fueran sus esclavas. Maldita cretina ! 
La tortuga trató de sobreponerse a las críticas y los insultos que consideraba injustos. Señalaba a sus amigas y agitaba sus brazos como diciendo que de ellas eran las alas y de ellas la decisión de llevarla por el cielo. 
– Y encima se burla – dijeron las de abajo. 
– Qué caradura ! 
– Es una estafadora. Ella no está volando, las otras la llevan. 
Quizá mal acostumbrada por los halagos previos. Quizá demasiado furiosa con las acusaciones. Seguramente muy enojada con lo que sus congéneres decían de ella. 


Quiso aclarar que no era así, que estaban equivocadas.

Quiso contestar a los insultos.

Quiso gritarles…. 
Y cuando sintió que ya no podía aguantar más la injusta herida de las palabras de las otras tortugas, abrió la boca para decirles, para contestarles, para explicar, para defenderse…. 


Al hacerlo se soltó de la rama y cayó pesadamente a la tierra. 


Maltrecha y lastimada por el golpe de la caída, caminó el resto de su vida cargando su pesada caparazón, muy cerca del suelo. El viaje había terminado. 


Culpa de los insultos ? No. Quizá culpa de su vanidad…. 

Que tengan un buen viaje.

Sonrían

A’ngie R.B.

Día Mundial de la Danza

Desde que en 1982 la Unesco y su Comité Internacional de la Danza fundaran el Día Internacional de la Danza, este se celebra cada 29 de abril.

[Bailarinas Basculando, de Degas.]

Aquí os dejo el manifiesto de este año, a cargo de Anne T. de Keersmaeker (Mechelen, Bélgica, 1960), coreógrafa y directora de la compañía de danza Rosas. A mí me ha parecido precioso, corto, conciso y gran transmisor de lo que ella siente por la danza:

«Creo que la danza es la celebración de lo que nos hace humanos. Cuando bailamos, usamos de una forma muy natural los mecanismos de nuestro cuerpo y todos nuestros sentidos para expresar alegría, tristeza, aquello que nos toca el corazón. La gente baila para celebrar los momentos cruciales de sus vidas y nuestros cuerpos llevan el peso de la memoria de todas las experiencias humanas posibles.

Podemos bailar en solitario y podemos bailar en grupo. Podemos compartir lo que nos une, lo que nos diferencia a unos de otros. Para mí, bailar es una forma de pensar. A través de la danza podemos encarnar las ideas más abstractas e incluso revelar lo que no podemos ver, lo que no podemos nombrar.

La danza es un vínculo entre personas, un puente entre el cielo y la tierra. Llevamos el mundo en nuestros cuerpos. A fin de cuentas, pienso que cada instante de danza forma parte de una función más vasta, de una coreografía que no tiene principio ni fin».

Sean felices

Ángela R. B.

Por un recital, un perro cojo, un puente, una barca…

Con aire despistado, andares de chulito y haciéndose un cigarrillo de liar, Andrés andaba despacio. La vio, se puso el cigarro sin terminar en la oreja y fue hacia ella.

Un abrazo, un gran abrazo. Como si no se vieran desde Septiembre,  quizá fuera eso.

A ella se le saltaron las lágrimas, él lo disimuló más. Ambos estaban emocionados, decidieron ir al paseo de enfrente.

Tenían muchas cosas de las que hablar, no hablaron de demasiadas, pero estuvieron juntos un ratito… y con eso, abrazos y besos en la mejilla, bastó.

Se sentaron en un banco y saludaron a dos amigos de él; pronto llegó una sorpresa:

Álvaro venía desde Málaga solo para verlo recitar… se dieron un abrazo, como si no se vieran desde hacía mucho, pero estuvieron juntos el sábado. La amistad tiene eso, que nunca te cansas.

Hablaron un poquito, de vez en cuando él sacaba un folio y lo leía, ella hacía lo mismo. Ambos sabían sus textos, pero estaban nerviosos, muy nerviosos.

Después se fueron a la puerta del Teatro Isabel la Católica, donde un nervioso Fernando los abrazó y les dio las gracias por llegar.

Había gente, muchos se acercaron a ella y la abrazaron. Había pasado demasiado tiempo desde la última vez y todos lo notaron, pero la hicieron sentir de nuevo en casa.

Se hizo la hora de subir al Centro Artístico, y así lo hicieron.

Detrás del Isabel La Católica había una puerta por la que entraron para encontrar una habitación pequeña donde recitar a Benítez Carrasco.

Ellos se sentarían en el suelo, los amigos que habían venido a verlos lo harían en las sillas..

Y comenzó el Recital a Manuel Benítez Carrasco.

La Tertulia comenzó dando la bienvenida con un vídeo del propio Manuel Benítez en uno de sus últimos recitales, en Málaga (y qué casualidades tiene la vida…)  ya casi ciego.

Después hablaron de su infancia y juventud, tal vez para acercarlo más a aquellos teatreros de La Aldaba, aunque en realidad no hacía mucha falta.

Tomó la palabra Fernando López, se le veía alegre. Habló del motivo de hacer un recital con jóvenes y leyó un texto de Ángela Rodríguez.

Mientras él leía, todos los teatreros la miraban y ella se puso nerviosa, muy nerviosa. Cuando Fernando dijo que ese texto pertenecía a la chica de la cámara, el resto de ojos de la sala se puso sobre su cabeza, y ella comenzó a temblar un poco más mientras Ana Belén y Andrés la miraban y acariciaban con mucha, mucha ternura.

Fernando terminó de leer y Ángela se levantó, era momento de recitar “La Barca“.

No salió como ella quisiera, ella se ha quejado de lo mal que lo hizo; pero la gente la aplaudió durante un minuto entero, callando solo cuando el director de la Tertulia a Benítez Carrasco le dijo “Es normal que te emociones, esa poesía era muy importante para él”… pero ella lloró muchísimo y siguió pensando en que la había cagado.

Después de ese momento de tensión, pasión y sentimiento, Fernando recitó “Tengo el Caballo en la puerta” como solo él sabe hacerlo.

Los niños pequeños del grupo tuvieron su momento de protagonismo cuando, entre todos, recitaron “El niño que todo lo quería ser”… pocos pudieron escapar de las sonrisas que inspiraban.

Belinda Jiménez con la “Soleá del Amor Indiferente”; Julián Salguero y Noelia Martín hicieron su propia versión de “No sé por qué el recuerdo” con una canción que cantaron a dúo en acústico y directo que dejó más de una boca abierta.

Llegó el momento de uno de los poemas más bonitos de Manuel, “El Puente”, recitado por Fernando López (hijo) y Anna Belén Valverde… dos voces, dos estilos que se unieron para decirnos algo lógico pero que sin querer olvidamos y que cuesta mucho trabajo aceptar: en la vida, unas veces somos puente y vemos cómo los demás se van… otras veces, somos río y nos vamos. Es duro, pero es así.

Y sí, a este poema se refiere Fernando cuando, al principio, dice que les vio llorar con un poema.

Casi todos los albareños se unieron después con los “Tres Banderilleros” al son de las palmas de toda la sala… fue muy bonito e impresionante, quizá mejor para el final, pero igualmente magnífico.

A continuación, otro grande: Andrés Piñar recitó “El Perro Cojo” del poeta como si fuera su propio perro, transmitiendo ese cariño al pobre animalito despojo de una pedrada. Alguien escuchó a un perro tatuado ladrar con él.

Irene García terminó recitando “El Abuelo” y con ella el recital llegó a su fin.

Agradecimientos, la Tertulia Benítez Carrasco regaló libros del autor y una placa conmemorativa al grupo teatral “La Aldaba”, que recogió la veterana del grupo – Belinda – y pidió que firmaran en su libro de firmas. Fernando pensó que fuera Ángela la que escribiera una dedicatoria y que todos los demás firmaran. Ella escribió “Gracias por darnos la oportunidad de volver a temblar, de emocionarnos y emocionar”.

No sabe lo que pensarían los demás sobre ese agradecimiento, estaba confusa, un poco mareada y disgustada consigo misma por haberlo hecho tan mal. Pero fueron más de dos, de tres o de cuatro los que se le acercaron para felicitarla, para decirle que se le había puesto el corazón en un puño, que se habían emocionado con ella o que se le habían puesto los pelos de punta… y se sintió rara.

Cogió su bolso y vio su móvil, un mensaje recibido durante el recital que le pedía que no llorara, que hasta él se había puesto nervioso y que había estado precioso… y volvió a llorar, pero esta vez fue diferente.

Ana Belén y ella se despidieron de Fernando y bajaron a la calle, donde ella encontró a sus amigos esperándola, Pablo, Javi y Miguel la felicitaron y abrazaron; pero tenían que irse.

Volvió con Álvaro, Andrés, Ana Belén, Asun y Pepe.

Recibió otro gran abrazo.

El recital comenzó con un abrazo y terminó con otro.

No podía pedir más.

Gracias.

Ángela R. B.

Esparciendo Sonrisas

No pocas veces recuerdo cómo me llama la gente. Ayer recordé que Don Francisco Marín (profesor de lengua y literatura en 4º de ESO) me llamaba “Esparcidora de Sonrisas”; que Fermín (Fotógrafo y amigo http://www.ferminius.es) dice que soy “Miss Simpatía” y cómo Fernando (profesor de filosofía y teatro en bachillerato y amigo) me dijo en una ocasión “Fuente de Alegría”.

Lo cierto es que últimamente me siento con ánimos y feliz, y tengo ganas de ver felices a los demás. No será nada nuevo para vosotros, queridos lectores, que yo postulo por las sonrisas.

¿Y qué mejor que regalar sonrisas?

Así que con este pensamiento en la cabeza, ayer corté trocitos de papel y les puse un mensaje simple: ¡SONRÍE! Acompañado de una pequeña frase diferente para cada papel.

¡SONRÍE! ¿a qué estás esperando?

¡SONRÍE! ¿por qué no?

¡SONRÍE! Hoy comienza el resto de tu vida

¡SONRÍE! No lo olvides nunca

¡SONRÍE! ¿ves qué fácil?

Son algunas de las frases que mis queridos compañeros de clase han podido encontrarse cuando les he pedido que cogieran un papelito doblado dentro de una bolsa. Esas y más de veinte frases más (valga la redundancia), todas únicas (algunas parecidas, lo admito) con la simple intención de hacerles sonreír.

Ha sido una gran experiencia. La repetiría, sin duda; pero cuando pase tiempo, para que lo valoren más.

La verdad es que al principio me daba vergüenza, así que he hecho una pequeña “trampa” y he empezado dándoselas a las amigas, de las que sabía que recibiría una buena reacción.

La suya no ha sido diferente a las del resto:

Todos han sonreído al leer el pequeño mensaje que había en ese trozo de papel, algunos me han dado un abrazo, otros las gracias, otros un besito y otros nada, pero no hacía ninguna falta.

Han sonreído,  yo he cumplido mi misión.

Experiencia única, realmente gratificante y que se la dedico a los que me han inspirado a llevarla a cabo: Fco. Marín, Fernando y Fermín. También a mis amigos, que me inspiran las sonrisas, aunque ellos ya lo saben.

Gracias por las sonrisas de vuelta y por los comentarios en twitter de después.

Un saludo, y ¡Sonreíd!

A’ngela R. B.

27 de Marzo: Día Mundial del Teatro

Hoy, 27 de marzo, se celebra el Día Mundial del Teatro.

Comparto con vosotros su manifiesto, que este año es de Jessica A. Kaahwa (Uganda) una dramaturga, actriz, directora y profesora de teatro reconocida internacionalmente por su trabajo humanitario.

 

Este año nos da una visión pacifista del teatro, algo que quizá muchos han olvidado, pero que a mí me recuerda a la visión y misión (valga la rima) de La Aldaba (mi grupo teatral).

 

 

 

 

“La celebración de hoy es un reflejo fiel del inmenso potencial que posee el teatro para movilizar comunidades y tender puentes.

¿Han pensado alguna vez que el teatro podría ser una herramienta muy poderosa para la paz y la reconciliación? Mientras las naciones gastan colosales sumas de dinero en misiones de paz en zonas de conflictos bélicos por el mundo, se presta muy poca atención al teatro como alternativa personalizada para la gestión y transformación de conflictos. ¿Cómo pueden los ciudadanos de la madre tierra alcanzar la paz universal si los instrumentos que se emplean provienen de poderes externos y aparentemente represivos?

El teatro impregna sutilmente el alma humana presa del miedo y la desconfianza, alterando su propia imagen y abriendo un mundo de alternativas para el individuo y, por tanto, para la comunidad. Puede aportar significado a la realidad diaria mientras previene un futuro incierto. Puede participar en temáticas de política social de forma sencilla y directa. Al ser integrador, el teatro puede presentar experiencias capaces de transcender las ideas erróneas preconcebidas.

Además, el teatro es un medio probado de progreso y defensa de las ideas, que mantenemos y por las que estamos dispuestos a luchar cuando no se respetan, de forma colectiva.

Para anticipar un futuro de paz, debemos comenzar usando medios pacíficos que busquen comprender, respetar y reconocer las aportaciones de cada ser humano en la tarea de esta búsqueda de la paz. El teatro es ese lenguaje universal a través del cual podemos promover mensajes de paz y reconciliación.

Permitiendo a cada participante comprometerse activamente, el teatro puede hacer que muchos individuos deconstruyan ideas preconcebidas y, de esta forma, ofrece al individuo la oportunidad de renacer para tomar decisiones basadas en conocimientos y realidades redescubiertas. Para que el teatro crezca con fuerza, entre otras formas de arte, debemos dar un paso decidido hacia adelante incorporándolo en la vida diaria, abordando asuntos críticos de conflicto y paz.

En su búsqueda de transformación social y reforma de las comunidades, el teatro ya existe en áreas devastadas por la Guerra y entre poblaciones que sufren pobreza o enfermedad crónica. Hay un número creciente de historias donde el teatro ha sido capaz de movilizar con éxito audiencias para construir conciencia y para atender a víctimas de traumas de postguerra. Plataformas culturales como el “Instituto Internacional del Teatro” que tienen como objetivo “consolidar la paz y la amistad entre los pueblos” ya están en marcha.

Es por tanto una farsa mantenerse callados en momentos como el nuestro, conociendo el poder del teatro, y permitir a los que empuñan armas y lanzan bombas ser los pacificadores de nuestro mundo. ¿Cómo pueden estas herramientas de alienación ser también instrumentos de paz y reconciliación?

Os exhorto, en este Día Mundial del Teatro, a reflexionar sobre esta posibilidad y a proponer al teatro como herramienta universal de diálogo, transformación y reforma social. Mientras las Naciones Unidas gastan colosales cantidades de dinero en misiones de paz por todo el mundo, por medio del uso de las armas, el teatro es una alternativa espontánea, humana, menos costosa y de lejos, mucho más poderosa.

Si bien puede que no sea la única respuesta para conseguir la paz, el teatro debería ser incorporado sin duda como una herramienta eficaz en las misiones de paz.”

 

 

Un Saludo

A’ngela R.B.