Archivos Mensuales: abril 2012

Esparciendo sonrisas, recibiendo realidad

¿El hombre es malo? ¿o acaso es las sociedad la que hace malo al hombre? Pero no olvidemos que la sociedad está compuesta por hombres… Entonces, ¿qué?

Ayer aprendí una gran lección. Aprendí que si el  mundo es gris es porque nosotros queremos que lo sea. Y que si no cambia es porque no nos da la gana de dejarlo cambiar y apagamos la llama de aquellos que desean hacerlo.

Siempre pensé que vivimos en un mundo triste donde a la gente casi que les da vergüenza sonreír por la calle. Ayer constaté que no es que les dé vergüenza, es que incluso a veces se enfadan si les pides que lo hagan. No todos, pero sí algunos. Y yo creo que con que hubiera una sola persona así ya sería para apenarse.

También pensé siempre que la gente va ocupada por la calle, pero que si les recuerdas lo bonito que puede llegar a ser sonreír, lo harán. Quizá me equivocaba, quizá todavía soy una niña soñadora que cree que el mundo se cambiaría con sonrisas y con menos odio… pero lo pensaba, y todavía no estoy segura de si ayer lo constaté o, por el contrario, me di de bruces con la realidad. Con esa realidad que dice que si te acercas sonriendo a una persona, le muestras una cajita de lunares llena de papelitos (donde se lee claramente ‘SONRÍE’) y le ofreces uno, esa persona te mirará con asco y te dirá que no.

Me choqué con esa realidad de personas que cogen el papelito, lo miran con asco y lo devuelven como si acabaran de tocar mierda. Y sí, tocaron mierda, pero la suya, señores, no la mía.

Aún alucino al recordar, y me entristece pensar que me encontré con tanta gente así… Gente que tiró nuestra ilusión a la papelera cuando intentábamos recordarles que con la boca se puede hacer una cosa muy bonita que se llama sonreír. A lo mejor ellos no pueden y nosotros no lo sabíamos, o a lo mejor… No lo sé, la verdad es que no lo sé.

Es posible que no deba dar más vueltas al asunto, que simplemente recuerde a esas personas que sonrieron y dieron las gracias, a la señora que incluso me abrazó o a las que comentaban que teníamos razón.

Pero no puedo, ayer casi me apagaron. Y no me gusta. Ahora entiendo que la sociedad sea así, porque cualquiera que haya intentado algo como lo que mis amigos y yo procuramos ayer se pudo encontrar con otras personas como aquellas con las que nos topamos nosotros. Y a lo mejor ellos ya no tuvieron más fuerzas para seguir intentándolo. En tal caso, por ellos, por los que fueron apagados, por ellos hay que luchar también. ¿No creen?

Porque al final no todo fue tan horrible. Y un buen señor me recordó que las buenas acciones tienen su recompensa y que el resto del mundo debería aprender de ellas. Así que, ¿por qué no? Intentémoslo.

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