Archivos Mensuales: marzo 2011

Esparciendo Sonrisas

No pocas veces recuerdo cómo me llama la gente. Ayer recordé que Don Francisco Marín (profesor de lengua y literatura en 4º de ESO) me llamaba “Esparcidora de Sonrisas”; que Fermín (Fotógrafo y amigo http://www.ferminius.es) dice que soy “Miss Simpatía” y cómo Fernando (profesor de filosofía y teatro en bachillerato y amigo) me dijo en una ocasión “Fuente de Alegría”.

Lo cierto es que últimamente me siento con ánimos y feliz, y tengo ganas de ver felices a los demás. No será nada nuevo para vosotros, queridos lectores, que yo postulo por las sonrisas.

¿Y qué mejor que regalar sonrisas?

Así que con este pensamiento en la cabeza, ayer corté trocitos de papel y les puse un mensaje simple: ¡SONRÍE! Acompañado de una pequeña frase diferente para cada papel.

¡SONRÍE! ¿a qué estás esperando?

¡SONRÍE! ¿por qué no?

¡SONRÍE! Hoy comienza el resto de tu vida

¡SONRÍE! No lo olvides nunca

¡SONRÍE! ¿ves qué fácil?

Son algunas de las frases que mis queridos compañeros de clase han podido encontrarse cuando les he pedido que cogieran un papelito doblado dentro de una bolsa. Esas y más de veinte frases más (valga la redundancia), todas únicas (algunas parecidas, lo admito) con la simple intención de hacerles sonreír.

Ha sido una gran experiencia. La repetiría, sin duda; pero cuando pase tiempo, para que lo valoren más.

La verdad es que al principio me daba vergüenza, así que he hecho una pequeña “trampa” y he empezado dándoselas a las amigas, de las que sabía que recibiría una buena reacción.

La suya no ha sido diferente a las del resto:

Todos han sonreído al leer el pequeño mensaje que había en ese trozo de papel, algunos me han dado un abrazo, otros las gracias, otros un besito y otros nada, pero no hacía ninguna falta.

Han sonreído,  yo he cumplido mi misión.

Experiencia única, realmente gratificante y que se la dedico a los que me han inspirado a llevarla a cabo: Fco. Marín, Fernando y Fermín. También a mis amigos, que me inspiran las sonrisas, aunque ellos ya lo saben.

Gracias por las sonrisas de vuelta y por los comentarios en twitter de después.

Un saludo, y ¡Sonreíd!

A’ngela R. B.

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27 de Marzo: Día Mundial del Teatro

Hoy, 27 de marzo, se celebra el Día Mundial del Teatro.

Comparto con vosotros su manifiesto, que este año es de Jessica A. Kaahwa (Uganda) una dramaturga, actriz, directora y profesora de teatro reconocida internacionalmente por su trabajo humanitario.

 

Este año nos da una visión pacifista del teatro, algo que quizá muchos han olvidado, pero que a mí me recuerda a la visión y misión (valga la rima) de La Aldaba (mi grupo teatral).

 

 

 

 

“La celebración de hoy es un reflejo fiel del inmenso potencial que posee el teatro para movilizar comunidades y tender puentes.

¿Han pensado alguna vez que el teatro podría ser una herramienta muy poderosa para la paz y la reconciliación? Mientras las naciones gastan colosales sumas de dinero en misiones de paz en zonas de conflictos bélicos por el mundo, se presta muy poca atención al teatro como alternativa personalizada para la gestión y transformación de conflictos. ¿Cómo pueden los ciudadanos de la madre tierra alcanzar la paz universal si los instrumentos que se emplean provienen de poderes externos y aparentemente represivos?

El teatro impregna sutilmente el alma humana presa del miedo y la desconfianza, alterando su propia imagen y abriendo un mundo de alternativas para el individuo y, por tanto, para la comunidad. Puede aportar significado a la realidad diaria mientras previene un futuro incierto. Puede participar en temáticas de política social de forma sencilla y directa. Al ser integrador, el teatro puede presentar experiencias capaces de transcender las ideas erróneas preconcebidas.

Además, el teatro es un medio probado de progreso y defensa de las ideas, que mantenemos y por las que estamos dispuestos a luchar cuando no se respetan, de forma colectiva.

Para anticipar un futuro de paz, debemos comenzar usando medios pacíficos que busquen comprender, respetar y reconocer las aportaciones de cada ser humano en la tarea de esta búsqueda de la paz. El teatro es ese lenguaje universal a través del cual podemos promover mensajes de paz y reconciliación.

Permitiendo a cada participante comprometerse activamente, el teatro puede hacer que muchos individuos deconstruyan ideas preconcebidas y, de esta forma, ofrece al individuo la oportunidad de renacer para tomar decisiones basadas en conocimientos y realidades redescubiertas. Para que el teatro crezca con fuerza, entre otras formas de arte, debemos dar un paso decidido hacia adelante incorporándolo en la vida diaria, abordando asuntos críticos de conflicto y paz.

En su búsqueda de transformación social y reforma de las comunidades, el teatro ya existe en áreas devastadas por la Guerra y entre poblaciones que sufren pobreza o enfermedad crónica. Hay un número creciente de historias donde el teatro ha sido capaz de movilizar con éxito audiencias para construir conciencia y para atender a víctimas de traumas de postguerra. Plataformas culturales como el “Instituto Internacional del Teatro” que tienen como objetivo “consolidar la paz y la amistad entre los pueblos” ya están en marcha.

Es por tanto una farsa mantenerse callados en momentos como el nuestro, conociendo el poder del teatro, y permitir a los que empuñan armas y lanzan bombas ser los pacificadores de nuestro mundo. ¿Cómo pueden estas herramientas de alienación ser también instrumentos de paz y reconciliación?

Os exhorto, en este Día Mundial del Teatro, a reflexionar sobre esta posibilidad y a proponer al teatro como herramienta universal de diálogo, transformación y reforma social. Mientras las Naciones Unidas gastan colosales cantidades de dinero en misiones de paz por todo el mundo, por medio del uso de las armas, el teatro es una alternativa espontánea, humana, menos costosa y de lejos, mucho más poderosa.

Si bien puede que no sea la única respuesta para conseguir la paz, el teatro debería ser incorporado sin duda como una herramienta eficaz en las misiones de paz.”

 

 

Un Saludo

A’ngela R.B.

Guerra*

El “ojo por ojo, diente por diente” viene de los tiempos de la Antigua Mesopotamia, de hecho, lo tenemos grabado en una piedra, “El Código de Hammurabi” y de esto hace ya unos cuantos miles de años ( 2771 años, aproximadamente). Yo, ilusa de mí, pensaba que la mente humana había evolucionado algo de aquella idea. Se ve que no.

En estos días escuchamos hablar de guerra y son pocos los que se echan las manos a la cabeza en contra de ella; la consigna “no a la guerra” de hace unos años no hablaba de guerras, hablaba de política, al igual que ahora… y siento decir que me da mucha pena que sea así.

La guerra de Irak fue una guerra con todas las letras, y no fue más o menos guerra por tener o no la aprobación de la ONU. Algo así ocurre, a mi parecer, con Libia. Es una guerra, se matará a gente, muchos inocentes, en nombre de la paz y de la libertad y con la aprobación de las Naciones Unidas.

Lo siento, bajo mi punto de vista, que una guerra tenga o no el apoyo de la comunidad internacional no la hace más o menos justa. Tiene que haber otra salida.

Gadafi es un dictador y prefiero omitir más calificativos (solo se me ocurren insultos), pero pagarle con la misma moneda no creo que sea la mejor de las soluciones posibles. No se puede decir a alguien que no mate mientras tú matas. No lo veo lógico.

Es cierto, debemos hacer algo, está matando y masacrando a aquel que llama “su pueblo” porque no lo quieren; hay que acabar con eso ya. Pero hacer exactamente lo mismo que hace él no creo que sea la solución.

¿Que cuál sería? Lo siento, no la tengo, no la sé. Pero me niego a pensar que solo exista la posibilidad de una guerra, de más muerte y destrucción. Hay que echarlo de allí, pero no a costa de matar a un pueblo.

 

* Yo, cuando hablo de guerra, no hablo de política; me da igual qué partido apoye la guerra y cuál no lo haga. Yo hablo de muerte y de destrucción, de lo que para mí es verdaderamente una guerra. Lo demás me da igual. Qué le vamos a hacer, en mi escala de valores la vida y la libertad aparecen mucho antes que la política.

 

 

Un Saludo

Ángela R.B.

¡yo quise ser política! (menos mal que se me pasó)

Hoy, en clase de Géneros Periodísticos con el Profesor Rivera (+) hemos tenido una sesión especial: ha venido Rafael de Loma (+) a darnos una charla que en un principio trataría sobre la noticia, pero ha acabado siendo de un poco de todo y, sobre todo, de periodismo.

Sobre de qué ha ido la charla nos lo cuenta él mismo en su blog, por eso yo hoy vengo a hacer una pequeña reflexión sobre algunas frases que nos ha dicho.

Rafael ha comenzado diciendo que el periodismo es la profesión más hermosa del mundo, “jodida y mal retribuida pero maravillosa” ¿qué más se puede decir de esto? Lo primero que nos dijeron cuando entramos a dar clases en aquel ya lejano 4 de octubre fue que el periodismo en España se caracteriza por la “precariedad laboral”, después continuaron diciendo “precariedad laboral, precariedad laboral” para continuar con un poco de “precariedad laboral”… sin embargo, o somos muy tontos, o hacemos oídos sordos, o definitivamente estamos locos, pues solo han desertado unos 5 alumnos en lo que llevamos de curso.

Parece que tenemos ganas de salir allá afuera, de comprobar por nosotros mismos qué es eso del periodismo, dejar de dormir por las noches, enterarnos de todo lo que pasa en el mundo y ser, simplemente, periodistas. Porque se me llena la boca al pensar que algún día podré decir “SOY PERIODISTA”.

Y sí, sé que soy una ilusa, quizá demasiado idealista… pero, ¿qué será del mundo sin los idealistas? Demasiado aburrido si no hay sueños, si no hay nadie que quiera cambiar las cosas.

Quisiera hacer mención a una frase que ha dicho Rafael y que me ha tocado especialmente: “Solo amando la verdad lleva a ser enriquecedora la profesión periodística” esta me ha traído a la memoria cómo siempre quise ser periodista, pero nunca me atreví ni siquiera a decírselo a mis padres, me daba miedo tener que irme de mi ciudad natal, Granada, a cumplir un sueño que quién sabe si conseguiría llevar a cabo.

Recuerdo cómo comencé a buscar otras posibles alternativas al periodismo: filología hispánica (ser profesora siempre ha sido también mi vocación), derecho para defender a los indefensos, ciencias políticas… sí, amigos, quise estudiar ciencias políticas, convertirme en política y cambiar así el mundo.

Un día, me preguntaron que por qué quería ser política, yo contesté “porque amo la verdad, voy a ser la primera política que no mienta y cambiaré el mundo” y, lógicamente, me respondieron pues si amas la verdad, la política no es lo tuyo” recuerdo cómo intenté rebatir esa contestación diciendo que yo no mentiría y que por eso cambiaría el mundo. Pero es cierto, un político que no mienta podrá ser muchas cosas, pero no un político. Son gajes del oficio. Por suerte se me pasó la “fiebre política”.

Entonces llegó el momento de las jornadas de puertas abiertas en la Universidad, comencé a agobiarme, todo el mundo pensaba que haría alguna de esas tres carreras pero lo que yo realmente quería era Periodismo, era cambiar el mundo. Y que no se me malinterprete, pienso que los profesores son más influyentes en la sociedad de lo que la gente piensa; que un abogado o un fiscal podría hacer mucho y que ha habido (y algún día volverá a haber) políticos magníficos (mejor, digamos, buenos).

Por suerte, puedo decir que tengo los mejores padres del mundo, que me apoyaron desde el primer momento en mi deseo de cumplir un sueño, de ser periodista para cambiar el mundo, para luchar por aquello en lo que creo.

Y nada, amigos, aquí estoy hoy, meses/años después: en Málaga, cumpliendo un sueño: Estudiando PERIODISMO.

Mis amigos se ríen porque, cada vez que nos juntamos y hablamos de nuestras carreras, dicen que hablo con pasión sobre lo que estudio, que se nota que me gusta. Y por supuesto que me gusta, por supuesto que me encanta y por supuesto que pienso seguir luchando por esto.

Rafael también nos ha dicho “a esta profesión hay que llegar convencido de que te gusta” yo no sé si estoy convendida de que me gusta el periodismo, pero seguiré intentándolo; ¿y si me equivoco? ¿y si pierdo 4 años de mi vida estudiando una carrera que luego no me gusta? Dudo que lo que estoy aprendiendo ahora no me sirva para nada, aunque sea, simplemente, para saber un poquito más del mundo que me rodea.

 

Un Saludo y sonrían

Ángela R.B.

 

Sonrisas de Agua de Coco

Vivimos en un mundo triste

La gente anda por la calle con caras serias, apenadas… es muy probable que muchos se sientan felices, que estén alegres o que les haya pasado algo bonito en las últimas horas pero, aún así, nadie sonríe por la calle (cuando va solo, quiero decir… salir en grupo con los amigos es un tema diferente).

Parece incluso que andar por la calle sonriendo es casi que hacer el ridículo; yo misma he recordado algo, he sonreído, y después he notado cómo la gente me miraba y yo, avergonzada, ponía mi cara seria y seguía hacia delante.

Por eso, porque siento que esta sociedad debería aprender a sonreír más y porque soy de aquellas ilusas que pensamos que una sonrisa puede cambiar de color el día, cuando veo iniciativas como esta que presento a continuación me gusta darles más difusión, para intentar así pequeñas sonrisas, aunque sea en la casa de cada uno, que por algo se empieza.

 

Agua de Coco es una fundación que trabaja en Camboya, Madagascar y Brasil y utiliza la educación como motor de desarrollo para mejorar la calidad de vida de la infancia, es decir, pretende darles oportunidades para que estudien.

Algunas voluntarias de esta organización se fueron un día, disfrazadas de payasas, a nada más y nada menos que el Paseo de los Tristes granadino para llevar, bajo los pies de la Alhambra, sonrisas a todos aquellos que paseaban por allá.

Solo me queda felicitar iniciativas así, esperando que se sigan repitiendo a lo largo y ancho del mundo, para traer sonrisas a quienes están contentos y no sonríen, y a quienes necesitan que se las saquen.

Y nada más, sonrían, por favor.

 

Un Saludo

Ángela R.B.

Indignante

Siguiendo un poco la línea de destacar las virtudes del Gran Campus de Excelencia de la Universidad de Málaga (nótese mi ironía cuando digo virtudes) seguida por algunos compañeros, creo que hoy me desahogaré un poquito, porque la indignación que siento por ciertos hechos ocurridos últimamente (y no tan últimamente) está llegando a copas insospechadas.

Indignante es que nos obliguen a ir a una charla “Universidad-Empresa” en la que, cuando llegan al punto que más nos interesaba (PRÁCTICAS) digan: Sobre prácticas, para qué decir nada.

Me indigna que en dicha charla, los datos estadísticos en los que se basaban, eran de uno o dos cursos atrás, a excepción del último cuadro de ejemplos (del curos 06/07)… y es que claro, somos tontos y nos engañan como quieren…

Me indigna que no paren de recordarnos la vital importancia de los idiomas, pero que en mi plan de estudios de la Unión Europea (Plan Bolonia) para PERIODISMO el inglés aparezca como optativa en 3º de grado.

Me indigna aún más que la escuela de idiomas de la Universidad (que, supuestamente, es PÚBLICA) cueste más de 500€ el curso.

Me indigna dar clases en un zulo (lugar bajo tierra, sin ventilación ni condiciones adecuadas para dar clase). Me indigna que se crean que somos tontos, nos prometan que nos llevarán al edificio de la facultad hace meses, y aún estemos esperando. Eso sí, aquí debo admitir que las condiciones han mejorado, ahora hay internet…

Me indigna que los profesores no tengan un criterio fijo que corrección, que apliquen a cada persona algo diferente, que no sepan responder tus preguntas porque están IMPROVISANDO sobre la marcha la forma de escapar de ellas.Me indigna que no revisen sus propios exámenes antes de poner las notas finales.

Me indigna que, en una charla con ponentes de la talla del Dr David Weaver (Universidad de Indiana) y el Dr Lars Willnat (Universidad de Indiana), nos metan una segunda parte con D. Manuel Casal (director comercial y de comunicación en RTVA) en la que se dedicó, durante una hora, a contar todas las delicias de la Televisión Pública Andaluza (sin duda, este hombre hace muy bien su trabajo: PUBLICIDAD. Pero sigo preguntándome por qué vino a esa charla). Indignante también es que los organizadores se fueran cuando empezó este hombre a hablar (¿casualidad? JA) La Universidad ha muerto.

Y me indignan muchas más cosas, pero creo que por hoy es suficiente.

Recordemos que la Universidad de Málaga es muy buena, que tiene unos grandes profesores, de eso no tengo ninguna duda, pero a veces… a veces… ME INDIGNAN.

Porque no es normal que trate a su alumnado como tontos, porque somos de primero y no tenemos ni idea de nada…

Porque no es normal que en el horario de clase hasta 5 días antes del inicio del 2º cuatrimestre todavía salía que teníamos clases en unas aulas que NO EXISTEN, que deberían haber construido en verano pero que el arquitecto diseñó sobre un plano antiguo… ¿por qué un arquitecto no ve dónde construirá in situ? Sería demasiado trabajo para un Campus de Excelencia…

 

y ya sí me callo.

 

 

Un Saludo

Ángela R.B.