La Barca

A veces, un objeto cualquiera se convierte, por cosas del destino, en todo un amuleto.

 

Y eso ocurre, tan sólo, por estar en el lugar adecuando en el momento preciso… las casualidades tienen eso, el azar es misterioso, a veces gasta bromas y coloca algo completamente ajeno como eje de una situación.

 

Algo así me ha pasado a mí con este poema de Manuel Benítez Carrasco, gran poeta granadino del siglo XX.

 

La historia es tan simple como pudiera ser curiosa, al menos para mí.

 

La Barca” se ha convertido en un amuleto, en un poema que recitar cuando necesito evadirme… porque gracias a él, pude evitar un mal mayor en su día.

 

Y digo juegos del azar, y hablo de bromas, porque sería un sin sentido que yo, que no soy de mar, que nunca he montado en una barca, y que no sé qué es eso que se siente al poseer una, necesite precisamente de un poema que transmite el cariño a su barca para relajarme, para aprender a mirar de otra forma la vida…

 

¡Qué cosas tiene el arte! Porque todas las artes se relacionan, y recitar este poema en voz alta, como si estuviera loca (porque en realidad lo recito en mi cuarto, sola, pero como si estuviera haciéndolo ante una multitud de personas) me lleva de nuevo a aquellos días de teatro, a aquellas conversaciones con Fernando, sobre todo a aquellas últimas, en las que la confianza y la autoestima estaban ya más minadas de la cuenta.

 

Porque cuando las embestidas son constantes y regulares, pero con un tiempo entre cada una, podía ir reponiéndome poco a poco, ya estaba acostumbrada a los tiros al blanco, a las falsedades y demás variedades, aunque siempre dolían. El problema llegó cuando, a final de curso, además en plenos exámenes, tuve que enfrentarme a multitud de embestidas por más frentes de los habituales y con otros protagonistas (además de los comunes, por supuesto).

 

Recuerdo con especial “cariño” el día en que aquel niñato me lo hizo pasar mal por ciertos comentarios desafortunados… Fernando me dijo algo así como “olvídalo, no merece la pena. Ahora vamos a recitar

 

Y recité

 

Un poema alegre, lo recité feliz

 

Y, sin querer, me transmití a mí misma esa alegría

 

Porque La Barca de Benítez Carrasco se convirtió en mi barca, y me sentí tan bien que hoy, meses después, cuando me encuentro mal vuelvo a recitar, de memoria, ese poema que me llenó el corazón por simple casualidad…

 

Lo comparto con ustedes (o usted, pues no creo que me lea mucha más gente); el arte debe ser difundido:

 

 

 

La barca…la barca…

Así, con sólo decir… labarca…

huele a marisma la boca

y sabe a sal la palabra.

Así…La barca…labarca…

con sólo decir… labarca…

¿Qué cuánto quiero porella?

Venga conmigo a la playa.

Por una quilla de oro

y dos remos de esmeralda

le vendo… el aire quelleva dentro

por una rosa de nácar…

la arena donde seacuesta,

y por un timón deplata…

ese mar en duermevela

en el fondo de la barca

donde estrellas marineras

reman de noche a susanchas.

Aire, arenas y agua

¡todo le vendo!… menosla barca.

Aquí la tiene: bonita,

como una mujer casada;

por la quilla, sueñoverde;

por la vela, nieveblanca.

Cuando está en la playa

pienso si soñará con elagua;

cuando está en el agua

digo si soñará con laplaya.

La trato como una mujer

y así está ella;

le saltan la presunción yel orgullo

cuando duerme y cuandoanda.

Con decirle, que le vienepequeña

¡toda la playa!

Que en esto de los amores

mujer y barca se pasan

de orgullosas, porqueridas;

de presumidas, porguapas.

Y cuando se lanza al mar

además de guapa, brava.

Mete el pecho, hunde elcasco;

se enjoya de espumablanca,

cruje el agua en lasamuras,

ella, altiva, la rechaza,

y cuando se deja atrás

la nieve, el oro y elnácar,

se esponja, se espuma,

se contonea y se acicala,

como hembra que se sabefina,

bonita y andas.

Una reina no sería tanreina

¡como mi barca!

Y si viera cuando corre¡

Caballo con la crinblanca

que va levantando polvo

de espuma sobreesmeralda.

¿Qué cuánto quiero porella?

¡Mi barca no es solo barca!

Cuña, mástil, timón,remo,

quilla verde y velablanca.

Mi barca es la sal delmar

que se hizo piropo ygracia,

con un nombre: soledad

sobre este nombre: mibarca.

La barca…la barca…

con sólo decir… labarca…

huele a marisma la boca

y sabe a sal la palabra.

Así…La barca…labarca…

con sólo decir… mibarca…

¿Qué cuánto quiero porella?

¡Mi barca no es sólobarca!

Más obras de Manuel Benítez Carrasco: aquí

 

 

Sed felices

A’

 

 

 

y así comienzo este nuevo blog, el anterior no me inspiraba demasiado, por lo que pruebo con este, blog creado en marzo de 2010 al que le he lavado la cara.

Un Saludo

Ángela R.B.

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Un pensamiento en “La Barca

  1. Angie marzo 10, 2011 en 20:47 Reply

    olvidé que Fernando también me dijo que salpicara… =)
    él lo entiende^^

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